Una investigación de la Universidad Rey Juan Carlos pone de manifiesto los efectos adversos de la terapia con cannabinoides
Los derivados de la planta cannabis sativa (marihuana) se han utilizado desde hace siglos de manera empírica para el tratamiento de muchas dolencias. Es más, en los últimos años se han obtenido numerosas evidencias científicas que hacen vislumbrar un ancho horizonte para el uso terapéutico de los mismos. Así los cannabinoides podrían ser útiles para aliviar dolores, náuseas, o contracturas musculares. Sin embargo existen indicios de que su uso en dosis altas presenta efectos secundarios. Así lo pone de manifiesto la investigación 'Luces y sombras de la terapia cannabinoide: efectos secundarios en el sistema nervioso periférico, tracto gastrointestinal y sistema cardiovascular', una investigación dirigida por Raquel Abalo, Profesora de la Universidad Rey Juan Carlos.
El proyecto, para cuyo desarrollo se utilizaron ratas a las que se aplicaron tratamientos crónicos que en estudios previos fueron efectivos para prevenir algunos tipos de dolor, pone de manifiesto que la administración en dosis bajas de cannabinoides no produce alteraciones de importancia en los diferentes parámetros estudiados: sistema nervioso central, tracto gastrointestinal y sistema cardiovascular. En cambio, la administración en dosis altas sí que conlleva efectos secundarios: depresión central, retraso en el vaciamiento gástrico y en el tránsito intestinal.
Estos efectos, que se producen desde la primera administración del fármaco, se modifican en función de la duración del tratamiento crónico elegido. Se puede desarrollar tolerancia si el tratamiento es corto e intenso, o intensificarse si es más ligero, pero más prolongado. Además, los investigadores también han detectado que el tratamiento a largo plazo puede ocasionar alteraciones de la función cardíaca y modificar la ganancia de peso.
"Por tanto, los cannabinoides, aunque pueden tener interés para el tratamiento de numerosas patologías, muchas de ellas de curso crónico, no están exentos de problemas que pueden afectar a diferentes órganos, no sólo al sistema nervioso central", asegura Raquel Abalo. Y añade: "Factores como la dosis, duración del tratamiento y la frecuencia de administración pueden ser determinantes para el éxito del tratamiento, pues la presencia de efectos adversos puede inducir al paciente a abandonar su uso. Además, hay que valorar muy especialmente las características del paciente puesto que algunas alteraciones observadas, tales como las cardiopatías o las molestias gastrointestinales, pueden suponer un riesgo añadido en determinados casos".
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